Tanto si haces surf o snowboard y buscas una excelente manera de mejorar tu técnica y estilo cuando no hay olas o nieve, como si simplemente te apetece deslizarte por el asfalto disfrutando en cada giro, un longboard es la manera ideal de gozar las sensaciones del carving.

   La estabilidad que proporciona la larga distancia entre ejes así como la suavidad del giro provocada por ejes especialmente diseñados para el carving hacen que un longboard se maneje de manera muy similar a un snowboard o una tabla de surf.
Unas ruedas relativamente blandas y del diámetro apropiado dan gran suavidad incluso por los asfaltos menos cuidados, además de ofrecer gran agarre en los giros más radicales. Los últimos materiales de ruedas de longboard te permiten controlar el deslizamiento, derrapando con precisión cuando quieras y agarrándose al suelo, cuando más lo necesitas en los giros más inclinados.

  El longboard es en cierta manera una vuelta a los orígenes del skate, cuando algunos surfers californianos no se resignaban a disfrutar de las sensaciones del surf cuando no había olas. Aunque desde los años 60 el longboard como tal ha existido como una disciplina más del skate, ha sido en la última década cuando el desarrollo de ejes con nuevas geometrías, ruedas y tablas diseñadas para longboard han permitido alcanzar gran estabilidad a alta velocidad y a la vez un giro suave y progresivo.

El skate había evolucionado en la dirección del "street" o del "vert", enfocándose demasiado en complicadas maniobras accesibles a unos pocos y perdiendo de vista la sensación que se buscaba inicialmente de deslizarse por una cuesta o tranqulilamente por un paseo emulando los giros que se hacen en las olas, al estilo del surf clásico.

El longboard también tiene sus disciplinas y hay quien disfruta en una tabla rígida con los ejes apretados a tope bajando a toda velocidad, otros prefieren bajar con una tabla flexible relajadamente suaves cuestas con amplios giros, también hay quien lo usa como transporte por la ciudad lo cual es muy popular en países del norte de Europa como sustituto de la bici.

 

El longboard es mucho más fácil de manejar que un skate normal corto. Prácticamente todo el mundo puede hacerlo. Las estadísticas mundiales del mercado hablan de edades entre 16 y 50 años y 20% mujeres (un porcentaje mucho mayor que en skate corto y similar al snowboard). Aquellos que patinaron en su día de jóvenes, los que hacen e hicieron surf o los que más recientemente se han metido con el snow, lo tendrán muy fácil y encontrarán muchas similitudes; en cuestión de minutos estarán disfrutando. Para los que nunca han probado deportes de deslizamiento, la gran distancia entre ejes y la facilidad de giro les pondrá en marcha en unas horas. A partir de ahí cada uno decide hasta donde llegar, la velocidad que alcanza cuanto fuerza el giro, el límite lo pones tú...

Un longboard de verdad es una pieza de precisión, un objeto de culto, una obra de arte que a veces se ve burdamente imitado por unidades de dudosa procedencia de algún país de Asia. En Carving Souls no tenemos abosutamente nada en contra de los productos asiáticos pero somos fanáticos de la calidad de nuestros productos fabricados principalmente en Canada y U.S.A, país este con el que últimamente tampoco nos sentimos especialmente identificados aunque reconocemos que sus productos son de altísima calidad. Si ves un longboard muy barato lee esto